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Un minero que sigue encendido no necesariamente está minando bien. Puede consumir casi la misma energía, mostrar actividad en los ventiladores y, aun así, estar perdiendo hash rate o enviando shares inválidos al pool. Saber cómo detectar fallas en ASIC a tiempo permite evitar que una incidencia menor se convierta en una placa hash dañada, una fuente comprometida o varias horas de producción perdida.
La regla operativa es simple: no diagnostique solo por el ruido, las luces o el hecho de que el equipo tenga conexión. Compare siempre el rendimiento real con las especificaciones del modelo, revise los registros del sistema y descarte primero las causas externas. Un Antminer, WhatsMiner o Avalon puede presentar síntomas parecidos por motivos muy distintos: temperatura ambiental, firmware, red, fuente de poder o una falla física en las hashboards.
El panel web del equipo es el primer punto de revisión. Ingrese a la interfaz local del ASIC y compruebe tres datos: hash rate actual, estado de las placas y temperaturas. Haga esta validación después de que el minero haya trabajado de forma estable durante al menos 20 a 30 minutos. Revisarlo apenas inicia puede llevar a conclusiones incorrectas, porque la frecuencia y la carga se ajustan durante el arranque.
El hash rate debe mantenerse cerca de la capacidad nominal del modelo, considerando una variación razonable por condiciones operativas. Si un equipo de 200 TH/s se sostiene cerca de 195 TH/s, el comportamiento puede ser normal. Si opera en 130 TH/s, cae de forma repetida o muestra una lectura intermitente, ya existe una pérdida que debe investigarse.
Revise también cuántas placas hash reconoce el sistema. Un ASIC con tres hashboards que detecta solo dos suele trabajar con una reducción importante de capacidad. En otros casos, la placa aparece listada pero muestra cero chips, frecuencia anormal o una temperatura muy diferente a las demás. Esos datos orientan el diagnóstico antes de desmontar el equipo.
Los logs son especialmente útiles. Mensajes relacionados con «missing chain», «ASIC number», «CRC error», «fan lost», «over temperature» o fallas de comunicación entre placas no deben ignorarse. Un error aislado tras un reinicio no tiene el mismo peso que una alerta recurrente. La frecuencia, el momento en que aparece y la placa asociada ayudan a distinguir un problema transitorio de una falla técnica real.
Una caída sostenida del hash rate es una de las alertas más claras, pero debe analizarse junto con el comportamiento del pool. Si el panel local muestra el rendimiento esperado y el pool reporta menos, revise la estabilidad de red, la configuración del servidor y la latencia. Si ambos muestran una caída, el origen está probablemente en el ASIC, la alimentación eléctrica o el entorno térmico.
Las shares rechazadas también importan. Un porcentaje bajo puede ser normal según el algoritmo y la conexión, pero rechazos constantes o picos repentinos suelen relacionarse con problemas de red, hora incorrecta del sistema, overclock inestable o un firmware mal configurado. No asuma que toda share rechazada indica una hashboard defectuosa.
Observe si el rendimiento cae siempre a la misma hora. Cuando ocurre durante las horas más calurosas, el equipo puede estar reduciendo frecuencia para protegerse. Cuando aparece tras varios días de operación continua, puede haber acumulación de polvo, deterioro de ventiladores o una fuente de poder que pierde estabilidad bajo carga.
El calor es una causa recurrente de fallas y degradación en equipos ASIC. No basta con verificar que los ventiladores giren: deben mantener un flujo de aire suficiente, operar a una velocidad coherente y no producir vibraciones o sonidos metálicos. Un ventilador con rodamientos desgastados puede seguir funcionando, pero entregar menos caudal y elevar la temperatura de las placas.
Compare las temperaturas entre hashboards. Diferencias moderadas son habituales, especialmente en instalaciones con flujo de aire imperfecto. Sin embargo, una placa consistentemente mucho más caliente que las demás merece atención. Puede existir suciedad localizada, un disipador con mal contacto, un ventilador debilitado o un componente de la placa trabajando fuera de rango.
Las alarmas de sobretemperatura, apagados automáticos y ciclos repetidos de reinicio son mecanismos de protección, no molestias que deban desactivarse. Forzar el funcionamiento de un ASIC caliente puede acelerar el daño de chips, conectores y cables. Antes de modificar frecuencia o límites térmicos, confirme que la sala tenga extracción adecuada, entrada de aire limpia y capacidad eléctrica acorde con la carga instalada.
El polvo merece una revisión periódica. No se recomienda usar aire comprimido sin control ni acercar herramientas metálicas a las placas energizadas. Una limpieza mal ejecutada puede desplazar componentes, generar estática o llevar residuos hacia zonas sensibles. Si el equipo requiere desmontaje profundo, conviene asignar el trabajo a personal técnico con experiencia en minería.
Una fuente de poder inestable puede simular una falla de placa. El minero puede reiniciarse, perder una cadena, reducir frecuencia o apagarse al subir la carga. Por eso, antes de condenar una hashboard, inspeccione la alimentación completa: cableado, conectores, breaker, PDU, voltaje disponible y fuente de poder.
Busque señales físicas como conectores oscurecidos, plástico deformado, olor a quemado, cables calientes o terminales flojas. Desenergice el equipo antes de tocar conexiones. Una instalación con contactos defectuosos no solo reduce la continuidad operativa: representa un riesgo eléctrico y puede afectar más de un equipo en la granja.
El voltaje debe ser estable y compatible con el modelo. Algunos ASIC de alto rendimiento requieren alimentación específica y no deben conectarse a circuitos improvisados. Si varias unidades presentan reinicios o pérdida de hash al mismo tiempo, la causa puede estar aguas arriba: una PDU sobrecargada, una fase desbalanceada, un breaker fatigado o una variación en el suministro eléctrico.
Cuando el ASIC muestra hash rate irregular, confirme que tenga una dirección IP estable y que la conexión Ethernet no presente cortes. Cambie temporalmente el cable de red por uno verificado y revise el puerto del switch. Un cable dañado puede provocar desconexiones breves que parecen fallas internas, sobre todo si el equipo recupera conexión sin intervención manual.
Verifique las credenciales del pool, las direcciones configuradas y los pools de respaldo. Si el servidor principal tiene problemas o la ruta de red es inestable, el equipo puede dejar de enviar trabajo útil aunque sus ventiladores y placas sigan operando. El panel del pool permite contrastar el hash reportado, los rechazos y los periodos sin actividad.
El firmware debe ser compatible con el modelo exacto y su control board. Una actualización incompleta o un archivo incorrecto puede causar lecturas erráticas, incapacidad para detectar placas o bucles de arranque. Antes de actualizar, documente la configuración actual y use únicamente archivos validados para ese hardware. El firmware alternativo puede ofrecer opciones de ajuste, pero también añade riesgos si se usa sin control de temperatura, consumo y garantía.
Si el ASIC presenta humo, olor fuerte a quemado, chispas, conectores derretidos, ventiladores detenidos o reinicios continuos, apáguelo de inmediato y desconéctelo de forma segura. Seguir probando un equipo con señales de daño eléctrico puede agravar la reparación.
También conviene detener la unidad cuando una placa no es reconocida de forma persistente, hay diferencias térmicas severas o el log reporta errores repetidos de chips. En ese punto, reiniciar varias veces rara vez resuelve el origen. Un reinicio puede servir como prueba inicial tras revisar red y temperatura, pero no sustituye un diagnóstico técnico.
La inspección de hashboards requiere herramientas y criterio: medición de voltajes, revisión de señales, evaluación de chips y pruebas bajo carga. Sustituir componentes sin confirmar la falla suele aumentar el costo y el tiempo fuera de operación. En equipos recientes o de alto valor, documentar los logs, tomar capturas del panel y registrar las condiciones de operación acelera el proceso de reparación.
Mantenga un registro por equipo con su hash rate objetivo, consumo, temperaturas habituales, versión de firmware y fecha de limpieza. Así podrá detectar desviaciones antes de que el problema sea crítico. En una operación con varios mineros, comparar equipos del mismo modelo instalados en condiciones similares es una de las formas más rápidas de encontrar anomalías.
Para un diagnóstico ordenado, siga esta secuencia: valide hash rate y logs, revise temperatura y ventiladores, descarte red y pool, inspeccione alimentación y, solo después, evalúe placas o control board. Este orden evita desmontajes innecesarios y reduce el tiempo de inactividad.
En Equipos de Minar, una evaluación técnica bien documentada permite orientar la reparación con mayor precisión y decidir si conviene intervenir, reemplazar un componente o ajustar la operación. La mejor protección para su inversión no es esperar a que el ASIC se apague: es medir su comportamiento normal y actuar cuando los primeros datos se salen de rango.